por Alfredo J. Gil Sánchez

El Pádel nace en México a finales de los 80 al intentar adaptar una red de tenis en una cancha de frontón. Digamos que es un híbrido entre el tenis por parejas y el frontón por parejas. Antropológicamente, podemos considerar al Pádel, parafraseando a G. Maure, como un digno heredero de las batallas a espada: intentas matar al contrario buscando golpes definitivos o provocando el error.

Las bolas son proyectiles que buscan el flanco más débil del contrario. Como en cada batalla se necesita una estrategia (táctica y técnica) que podemos ir aprendiendo a través de entrenadores o con la experiencia competitiva y por supuesto, manteniendo una buena condición física.

Pero, ¿qué papel tiene la psicología en este juego? La psicología del deporte es una “ciencia” novedosa que nace como disciplina en el primer congreso mundial que se celebra en Roma en el año 1965. Los psicólogos empezaron a adaptar técnicas que aumentasen el rendimiento de los deportistas.

La diferencia entre un buen jugador de Pádel y uno regular, la diferencia entre ganar o perder un partido reside invariablemente en cuestiones relacionadas con lo mental. Todos los que compiten han sentido alguna vez ese estado en que todo te sale bien, donde te encuentras fuerte, con confianza, rápido, anticipándote a las embestidas de tu rival, compenetrado al máximo con tu pareja. A esto se le llama en psicología del deporte “estado de fluir” y es el objetivo último de cualquier deportista.

¿Qué aspectos psicológicos trabaja un psicólogo del deporte?

A continuación vamos a detallar las variables implicadas y sobre las que interviene el psicólogo del deporte:

La activación/aurosal hace referencia a la intensidad de un momento dado, dentro de un continuo que se extiende desde la falta absoluta de activación, coincidiendo con un estado de sueño profundo, hasta la activación máxima.

La diferencia entre un buen jugador de Pádel y uno regular, la diferencia entre ganar o perder un partido reside invariablemente en cuestiones relacionadas con lo mental.

Las principales características son:

  • Trata del aspecto de la intensidad del juego.
  • Se produce por la interacción entre las condiciones ambientales y las internas.
  • Puede ser específica o inespecífica.
  • Va desde los estados de máxima alerta al sueño profundo.
  • Se manifiesta a tres niveles: fisiológico, mental y motor.


El autocontrol del nivel de activación/aurosal hace al deportista más competitivo aumentando la concentración y la atención.

Autocontrol: es la capacidad que nos permite controlar a nosotros mismos nuestro comportamiento y emoción, posibilitando elegir lo que queremos hacer y sentir en cada momento. Fortaleza mental, es un estado metal que se alcanza en condiciones de concentración donde la energía fluye sin esfuerzo hacia la musculatura o la acción.

Autoimagen: es la visión, el concepto, la percepción y la estima que tenemos de nosotros mismos.

Motivación:
representa qué es lo que originariamente determina que una persona inicie una acción (activación), se desplace hacia un objetivo (dirección) y persista en sus tentativas para alcanzarlo (mantenimiento). La falta de motivación suele llevar al abandono de la práctica deportiva.

Atención: es una extracción de los elementos que en un momento dado tomamos en cuenta como más relevantes en una situación competitiva, está íntimamente relacionada con la sensación y la percepción. La falta de atención hace que cometamos muchos errores no forzados.

Control de imágenes: está definido como la capacidad del deportista de evocar imágenes positivas o negativas conscientemente. Esto permite tener una sensación de mayor confianza.

Comunicación: en el Padel es básica ya que es un juego de pareja. La comunicación es la capacidad (verbal y no verbal) de ser coherente con uno mismo y con los demás. La falta o deterioro de la comunicación lleva al error, al enfado y en general a la insatisfacción.

Las emociones: son procesos multidimensionales episódicos elicitados por la presencia de algún estímulo o situación, interna o externa, que ha sido evaluada y valorada como potencialmente capaz de producir un desequilibrio en el organismo, lo que da lugar a cambios o respuestas subjetivas, cognitivas, fisiológicas y motoras expresivas, íntimamente relacionados con el mantenimiento del equilibrio, esto es: con la adaptación a las condiciones específicas del medio ambiente en continuo cambio. Por lo tanto, el control emocional (como por ejemplo el manejo de la agresividad) es una variable imprescindible para llegar a un estado de “fortaleza mental”.

En último lugar, me gustaría señalar que si ustedes tienen dificultades en el manejo de estas variables, existe un amplio repertorio de técnicas y estrategias de intervención que aplicadas por un profesional de la Psicología del Deporte tienen efectos satisfactorios para el rendimiento deportivo.

Alfredo J. Gil Sánchez Sobre el autor
Alfredo J. Gil Sánchez
Experto en intervenciones sistémicas. Master en psicología de la actividad física y el deporte.
psdeporte@hotmail.com

Esta entrada ha sido publicada en Sábado, 19.Julio.2008 a las 11:51 y está almacenada bajo la categoría Psicología, Salud . Usted puede seguir los comentarios suscribiéndose a la fuente RSS 2.0 .
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